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Una Sidolena, secreto de la espuma. Sidolena, ternura de la brisa. La tenue caridad de una sonrisa, la dulcedumbre de una blanda pluma. Niña de ayer, eternidad que abruma: paloma que en el alba se divisa, rocío que en jazmines se desliza, paz de mi afán i luna de mi bruma. Camino de tu nombre, Sidolena, llegó hasta Dios i se cambió en arrullo el bronco grito que lancé en la arena. ¡Por tu silencio a Dios, que es mío i tuyo! Su nombre alabaré, pues a mi pena, con plumas de tu nombre la serena. Flavio César Tijerino Boaco, noviembre de 1960 http://www.flaviotijerino.org/poemas/poema_55.htm Siguiente Regresar a Lista de Poemas |